Consulta en Madrid · Barrio de Salamanca

Psicóloga infantil y juvenil en Madrid

Terapia especializada para niños, adolescentes y familias

Si tu hijo o tu hija ha cambiado su comportamiento, tiene dificultades en el colegio o notas que algo no va bien y no sabes cómo ayudarle, puedo orientarte. Soy Silvia Fonseca, psicóloga infantil y juvenil en mi consulta del barrio de Salamanca, Madrid, con 30 años de experiencia trabajando con niños, adolescentes y sus familias.

Silvia Fonseca

Colegiada M-13848

Experiencia

Desde 1997

Modalidad

Presencial y orientación online

problemas que trato

Problemas psicológicos en niños y adolescentes

Ansiedad y miedos

El miedo a separarse, ir al colegio o afrontar situaciones nuevas puede limitar su día a día. En adolescentes puede aparecer como ansiedad social, pánico o aislamiento.

Problemas de conducta 

Las rabietas intensas, la desobediencia, la impulsividad o la agresividad pueden afectar a la convivencia. No es solo «portarse mal»: hay que entender qué hay detrás.

TDAH

La falta de atención, la impulsividad o la hiperactividad pueden afectar al rendimiento escolar, la organización diaria y la convivencia en casa o en clase.

Adicción a pantallas y redes

El uso abusivo de la tecnología puede afectar a la convivencia, el descanso y la motivación. En terapia analizamos qué está manteniendo ese comportamiento.

Bullying y ciberbullying

El acoso escolar o digital puede afectar a la autoestima, al rendimiento académico y a su forma de relacionarse. Conviene abordarlo cuanto antes.

Adolescencia y sexualidad

Las primeras relaciones, la presión de grupo, la identidad, los límites y la intimidad pueden generar dudas, conflictos y cambios difíciles de gestionar en casa.

En qué consiste

La terapia psicológica para jóvenes y familias

La psicología infantil y juvenil trabaja con las dificultades emocionales, conductuales y sociales que pueden aparecer desde la infancia hasta el final de la adolescencia. La diferencia con la terapia de adultos es que las técnicas se adaptan a cada etapa: con niños pequeños se trabaja a través del juego, el dibujo y actividades simbólicas, porque muchas veces aún no pueden poner en palabras lo que les ocurre. Con adolescentes, el enfoque es más conversacional, pero siempre respetando su autonomía y conectando con su realidad.

Otra diferencia importante es el papel de los padres. En terapia infantil, vosotros sois parte activa del proceso: las pautas para aplicar en casa son tan importantes como el trabajo directo con vuestro hijo. No se trata de «arreglar» al niño, sino de entender qué le pasa dentro de su contexto, familia, colegio y relaciones, y trabajar desde ahí.

La orientación a padres tambien puede realizarse por videollamada.

Enfoque terapéutico

Cómo trabajo con niños y adolescentes

Mi forma de trabajar combina terapia cognitivo-conductual adaptada a la edad, técnicas de regulación emocional y, cuando es necesario, trabajo con la familia. Con niños pequeños utilizo el juego terapéutico como herramienta principal; con adolescentes, el enfoque es más directo y conversacional.

El proceso empieza con una primera entrevista con los padres para conocer la historia del niño, el contexto escolar y familiar, y el motivo de consulta. Después evalúo al niño o adolescente y os explico qué está ocurriendo, con un plan de trabajo y objetivos concretos.

En paralelo, os doy pautas para aplicar en casa. Si hace falta, también puedo coordinarme con el colegio, tutores u orientadores, para que todos trabajemos en la misma dirección. Cuando la situación del hijo refleja una dificultad familiar más amplia, puede ser útil complementar el proceso con terapia individual para los padres.

Para familias fuera de Madrid o que necesiten más flexibilidad, las sesiones de orientación a padres y la terapia con adolescentes pueden realizarse por videollamada. En niños menores de 10 años, siempre recomiendo la modalidad presencial.

Silvia Fonseca Pino
Psicóloga colegiada M-13848

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Que puedes esperar

Qué puede aportar la terapia infantil y juvenil

La terapia infantil y juvenil ayuda a entender qué hay detrás de los síntomas: miedos, rabietas, aislamiento, impulsividad, tristeza o dificultades en el colegio. El objetivo no es etiquetar al niño o adolescente, sino comprender lo que le ocurre y darle herramientas adaptadas a su edad.

En la práctica, las primeras mejoras suelen verse en pequeños cambios: menos intensidad en las reacciones, más capacidad para expresar lo que le pasa, mejor comunicación en casa o una reducción de las conductas que estaban generando conflicto. En adolescentes, también puede mejorar la forma de afrontar la ansiedad, las relaciones y la presión del entorno.

Cada proceso tiene su ritmo. Los avances no siempre son lineales, y por eso el trabajo conjunto entre terapeuta, familia y, cuando hace falta, colegio, es tan importante. La terapia ofrece al niño o adolescente un espacio seguro, y a los padres pautas concretas para acompañarle mejor.

Más regulación

Aprender a reconocer emociones, reducir la intensidad de las reacciones y manejar mejor el miedo, la rabia o la frustración.

Mejor convivencia

Entender qué está pasando en casa, mejorar la comunicación familiar y aplicar pautas claras sin entrar en conflicto.

Apoyo coordinado

Si es necesario, se puede trabajar junto al colegio para que familia, tutores y terapeuta avancen en la misma dirección.

pacientes

Experiencias de pacientes

Dudas habituales sobre terapia infantil y juvenil

Pide una primera orientación

Si notas que algo no va bien y no sabes cómo ayudar a tu hijo o hija, podemos hablarlo en una primera llamada gratuita. Me cuentas el caso, te escucho y valoramos qué pasos pueden tener sentido.